Despedida y cierre

Ahí va la última…

Siempre escribo los poemas
con la eternidad de un bolígrafo
y éste es el primero a lápiz
para no olvidar tus buenas costumbres.

Estas líneas que escribo
son el epílogo de una historia,
mejor vivida que contada,
que se ha dejado sentir
y ha mejorado con el tiempo.

Voy a brindar por ti,
más con cerveza que con vino,
por quedarte para ti
el mejor de mis capítulos,
que espero que guardes bien
y no tires al montón de papeles.

Voy a brindar por ti
cuando otra sonrisa me acompañe
y se quede mis canciones,
sin llegar a saber quien fue
la que consiguió domar mis acordes.

Voy a brindar por ti
cuando otra sonrisa te acompañe
y sepa apreciar tus miradas
tus miedos y tus dudas.

Nunca escribiré un adiós
mientras pueda decir ‘Hasta luego’
y ésta no será una excepción.

Ahora el rincón
donde ver caer la lluvia
sonríe por la nostalgia
y por no quedarse dentro
las cosas que faltaban vivir.

Tengo el cuerpo agotado
de dejarlo hablar
intentando rimar la despedida.

Tengo los brazos cansados
de sostener mis emociones
y haberlas soltado de golpe.

Esta madrugada
parece nunca acabar
pero terminará
de la mejor de las formas
y cuando el sol salga por la mañana
no quemará tanto como antes.

 

Despedida y cierre. Último post de este blog sin sentido a estas alturas.
Acaba una etapa y empieza otra lejos de aquí.

Si por casualidad entras por aquí, no te olvides de cerrar la puerta al salir.

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Una última noche

Ahí va la penúltima…

Jamás imaginé aquella noche de Junio
que tu portal cerraría con llave
los días escondidos en las esquinas
y se olvidaría de todo lo vivido.

Y pasaron los meses y el frío llamó
aunque la herida siempre arde,
negué admitir que aun recordaba
cada trazo de tu piel.

Y tan bien te recuerdo
que he preferido arriesgarlo todo
a una última noche,
quedarme con el recuerdo más frágil
que a quedarme sin nada.

Y ya tengo comprobado
que me equivocaría una y mil veces.


La condena

 

Estoy harto de ver

que todo beso tiene un precio

y la pasión tiene que desencadenar

un sentimiento ajeno de recelo.

 

Que un buen revolcón es pecado,

y cruzar una bofetada no parece

que sea un buen motivo

para tener que exaltarnos.

 

El roce de la piel y el calor

son pasto del tabú y el exceso,

que una caricia no es cosa santa

si antes no se avisa al resto del mundo

con antelación y pudor.

 

Vivimos en la casa de García Lorca

a gran escala y exactitud,

somos inquisidores del placer

en pos de la envidia y las normas.

 

Y así somos,

rebeldes hacia fuera

y unos santos en la cama

con el contrato bien firmado

ante notario y todo en regla,

y así nos va,

que nos puede la envidia

de quien disfruta de sus sentimientos,

porque nos enseñan a no reconocer

que podemos hacer lo mismo

con los nuestros.

 


Bottom

 

Aún no encuentro la causa

de haber decidido dejar de lado

el orgullo por un rato

para no evadir lo evidente.

 

Cuando el orgullo no anda por medio

cuesta más negarte en el recuerdo,

en el de la piel y las sábanas

y los días de lluvia.

 

Las camisas azules no serán lo mismo

con todos los botones abrochados,

ni madrugar tiene el mismo sentido

si es en la dirección de todos los días,

ni los escalofríos ni el ruido.

 

Ahora los conserjes de noche

no tendrán que cuidar de los portales,

ni hay puerto de náufragos ni montañas rusas,

ni tenemos nada pendiente por resolver.

 

Al menos quedan canciones por escribir

y acordes que, cuando los dejabas sonar,

escondían más de una intención.

 


La espada y el arco

 

Toc, toc

ya estoy aquí de nuevo.

Vine corriendo en cuanto me llamaste.

¿Cómo que no me conoces?

¿Que quién soy? Otra vez se te ha olvidado.

 

Soy esa pequeña manía que tienes

de no hacer absolutamente nada

de lo que nace de tus ideas y emociones,

y consigo que todos tus pensamientos

nunca lleguen siquiera a tocar tus manos.

 

Eh, eh, que me has llamado tú,

tú eres quien se lo ha buscado.

Yo solo cumplo mi trabajo

acorde a tu conciencia.

 

Soy ese Pandora

que mata al valiente que llevas dentro,

el que encierra a la novedosa heroína

otra vez en su reino

con sus libros y sus cuentos

mientras la espada y el arco

arden en la chimenea.

 

Fui quien no te dejó barrer la luna

para que no demostraras

que cada noche podría ser distinta.

 

Te volví a subir a tu torre

y cerré con llave la puerta,

la ventana y tu dura cabeza,

para que el exterior no te hiciera daño.

 

Aún no comprendo porque te enfadas conmigo

si sólo he hecho lo que me has pedido.


El camino de vuelta a casa

 

Pero qué clase de cierrabares es este

que se las pasa pensando en que vuelvas

de una puta vez.

 

Que me des vida.

Que me hables sin parar.

Los esquemas se romperían

contigo compartiendo colchón

y vasos de tequila.

 

Aquí ando, camino a casa

y los coches andan más lento

y las calles se multiplican

por dos, por tres

por lo que tú quieras ya.

Que ando al ritmo que guían mis pies.

 

He hecho buena elección en volver solo,

tranquilo, paso acompasado

sin esperar nada del camino

sin confiar en lo que me encuentre de frente

aunque se vea doble en mi mente

o yo lo quiera ver así.

 

Me encuentro a un imbécil por el recorrido y pienso

¿A dónde demonios llegará todo esto?

¿Qué es lo que quiere encontrar?

Un placer efímero como el resto

que ya está muerto antes de siquiera conocerlo.

 

Aun  me queda bastante camino,

fue culpa tuya, ya te lo aviso

de antemano, sin tu haberlo pedido

y otro delirio volveré a empezar.


Marcas

 

A ti te marcaron

– le decía el diablo.

 

A ti te marcaron al nacer,

tu destino siempre fue caminar solo.

 

Te acogerán unos brazos cálidos,

y unos dulces labios rojos

te darán cobijo algunas noches afortunadas.

 

Verás huellas que caminan a tu lado,

otras a las que seguirás el rastro

mientras dejas el tuyo propio

en la arena del tiempo transcurrido.

 

Pero el sol no se queda varado en el cielo todo el día

y en alguna hora insensata se marchará a lo lejos.

 

Cuando todo se marche poco a poco

tendrás tus pisadas y tu sombra

y la realidad en tus manos.

Y la gente hablará de ti,

de tus caídas y tus vicios

olvidando quien has sido.

 

Yo sé que tú buscas eso

– le decía el diablo –

yo sé que lo buscas

y no vas a intentar evitarlo.